Formación online

El problema no es la primera venta: es el segundo módulo

Si vendes formación online el problema no es vender el curso: es que lo terminen. La IA hace el onboarding, avisa según dónde se quedó cada alumno y resuelve las dudas técnicas para que tu equipo atienda las pedagógicas.

Si esto te suena, es esto

  • Los alumnos compran y abandonan en las primeras lecciones
  • El soporte se va en incidencias técnicas repetidas
  • Los recordatorios son genéricos y nadie los abre
  • Cada matrícula implica pasos manuales de alta, cobro y acceso

Qué montamos

En formación online la venta es la parte fácil. Lo difícil empieza el segundo día, cuando el alumno abre la plataforma, no encuentra por dónde seguir y lo deja para mañana. Ese mañana es donde se pierde la reputación del curso y las recomendaciones que traían la siguiente matrícula.

El sistema entra justo ahí. Un agente acompaña el arranque: da la bienvenida, resuelve el acceso, explica cómo está montado el temario y comprueba que el alumno ha llegado a la primera lección de verdad. Después vigila el progreso y avisa con contexto — no un recordatorio genérico semanal, sino un mensaje que sabe en qué módulo se quedó y qué viene después.

El soporte del día a día es casi todo el mismo puñado de preguntas: no me carga el vídeo, he perdido la contraseña, cuándo caduca el acceso, dónde está el certificado. Eso lo resuelve el agente al momento. Las dudas sobre el contenido —las que justifican que exista un profesor— llegan a una persona.

Y las matrículas dejan de ser trabajo manual: alta, cobro, acceso y factura en el mismo flujo.

Los módulos que más se usan aquí

¿Se parece a tu caso?

Cuéntanoslo en dos frases. Contesta una persona, y si no encaja te lo decimos.